Inicio » Actualidad » Pedro Socorro y María del Pino Rodríguez presentan su libro sobre el Hotel Santa Brígida
14 de Abril de 2012
El libro El hotel Santa Brígida (un emblemático del turismo en Gran Canaria 1896-2012), publicado por Anroart Ediciones, y escrito por el cronista oficial de Santa Brígida, Pedro Socorro Santana, y la geógrafa Mari Pino Rodríguez Socorro, repasa los cambios de la sociedad en el Monte Lentiscal, y recuerda el nacimiento del turismo canario.
El libro, que fue presentado por ambos autores junto al viceconsejero de Turismo del Gobierno de Canarias, Ricardo Fernández de la Puente, y el autor del prólogo, el profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Álex Hansen Machín, recuerda a personajes que se hospedaron en él como el rey Alfonso XIII, la duquesa de Cleveland, los duques de Mecklemburgo-Schwerin, la princesa Carlota de Prusia, Miguel de Unamuno o el príncipe de Mónaco Alberto I. Álex Hansen aseguró que el libro "nos introduce de lleno en una etapa del desarrollo de Gran Canaria en lo que afectó a la comarca del Monte Lentiscal, ya que recoge una historia del nacimiento del turismo, de rápidos cambios económicos, culturales, sociales y tecnológicos de la sociedad".
Mari Pino Rodríguez destacó la importancia que siempre ha tenido el Monte Lentiscal como espacio para el desarrollo turístico de la isla, junto a la Caldera de Bandama y el pago troglodita de La Atalaya.
Fernández de la Puente añadió que "el hotel escuela Santa Brígida ha logrado lentamente hacerse un hueco en la memoria sobre el pasado reciente de la isla de Gran Canaria para convertirse por méritos propios en una realidad de presente y, sobre todo, con mucho futuro". Pedro Socorro, por su parte, recordó la importancia del constructor, Alarico Delmar Shipman, en una época en que la economía de Gran Canaria dependía casi más de Londres que de Madrid. "Un amante de la botánica que consideraba al jardín como una parte del hotel", señaló. Los autores han realizado un trabajo de investigación en distintos archivos de la Isla y Bulgaria donde el constructor trabajó como jardinero real, entre el Palacio de Vrana, residencia del zar Boris III, y el Palacio Real de verano.