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La Virgen del Pino de Teror ¿una divinidad de los antiguos canarios?

Gustavo Alejo Trujillo Yánez

La Virgen del Pino de Teror ¿una divinidad de los antiguos canarios?
Precio: 7.0 €
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ISBN 978-84-92628-48-3
Edición 1
Año 2009
cartoné
80 páginas
17x12
Breve historia y biografía
Historia

Sinopsis:

La Imagen de Ntra. Sra. del Pino es, sin duda, la pieza artística más importante del municipio grancanario de Teror y una de las más destacadas del patrimonio cultural canario. Al valor artístico debemos unir el sentimental y religioso, pues nos encontramos ante una de las advocaciones marianas más queridas y veneradas del archipiélago canario, Patrona de las Islas Orientales, a cuya defensa, protección y amparo acuden todos los devotos de la imagen.
Debido a la falta de documentación histórica, son muchos los interrogantes y las dudas que surgen a la hora de saber con exactitud datos sobre la época, el lugar de origen o el autor de la talla, aunque todo parece indicar que se trata de una pieza de origen sevillano, confeccionada en las primeras décadas del siglo XVI por el escultor Jorge Fernández Alemán, o bien por algún seguidor directo de su obra. Sin embargo, al igual que sucede con numerosas imágenes de culto de toda España, la que representa a la Virgen del Pino cuenta también con su propia leyenda (de la que existen diferentes versiones) en la que se narra el origen de su presencia en Teror. Los primeros relatos orales y escritos nos dan cuenta de su aparición milagrosa entres las ramas de un enorme pino canario (de ahí el nombre con el que se la conoce) en un tiempo remoto, aunque sin precisar una fecha exacta. Posteriormente, eruditos como Fray José de Sosa, Tomás Marín de Cubas, Fray Diego Henríquez o Pedro Agustín del Castillo, situaron la aparición de la talla en el tiempo de los antiguos canarios, siendo el Obispo Juan de Frías el primero de los conquistadores en tomar la imagen en sus manos y ordenar la construcción de una iglesia para que se le rindiera culto. Desde entonces, no han sido pocos los autores modernos que han planteado la posibilidad de que el árbol en el que tuvo lugar el portento fuese un espacio sagrado, o santuario, para los indígenas de Gran Canaria, hecho que fue aprovechado por los conquistadores y colonos para instalar una talla de la Virgen María que, con el tiempo, pasó a formar parte de las creencias de los aborígenes, en un proceso parecido al de la aparición de la Candelaria entre los guanches de Tenerife. Esta afirmación se ha visto reforzada debido a la existencia de tres ejemplares de drago sobre las ramas del árbol de la aparición (los cuales, en opinión de Marín de Cubas, fueron plantados por los propios indígenas) además de la presencia de una losa de piedra que hacía las veces de peana, la cual mostraba en su superficie dos siluetas de pies, tradicionalmente consideradas como las huellas de los pies de la Virgen e identificadas como grabados podomorfos de factura indígena. La combinación de todos estos factores (junto con otros que ya comentaremos) ha llevado a considerar el milagro del Pino como un fenómeno de sincretismo, para el cual se han planteado las más diversas hipótesis.
Por nuestra parte, creemos que son mayoría los argumentos que nos hacen pensar en que el origen del culto a la Virgen del Pino, aunque muy antiguo, de ninguna manera tiene un carácter sincrético, siendo las referencias a un pasado aborigen, parte del mito que se fue articulando en torno a la imagen, como forma de dotarla de una mayor legitimidad, equiparándola con otras advocaciones marianas y de manera muy especial con la Virgen de Candelaria de Tenerife. En este sentido, sólo un detenido análisis del contexto histórico en el que surgieron los primeros relatos y documentos históricos que nos aportan información sobre su origen, puede llevarnos a comprobar lo frágiles e inconsistentes que son en realidad los argumentos sobre los que se apoyan las teorías partidarias de defender la raíz indígena de esta advocación.

El autor:

Gustavo Alejo Trujillo Yánez
Historiador

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